"FACHADAS AUSTERAS"

ALEJANDRA CERECEDO.


La realidad es que no queremos fachadas austeras, nos conformamos con que no se compren con recursos ilícitos, con presupuestos destinados a otros rubros


En Moscú hay un hotel con dos fachadas que hoy es uno de sus símbolos característicos. Se construyó a finales de los años 30’s y cuenta la leyenda, que al llevarle los planos a Stalin, éste firmó su autorización exactamente en medio de ambas propuestas sin dejar clara su preferencia.


Con tal de no preguntarle cuál de las dos le gustaba, decidieron construir las dos versiones. Muchos pensaban que cuanto menos se expusieran a Stalin, mejor les iría.


Durante esa época, una característica de Rusia fueron las fachadas austeras, las ciudades se transformaron en espacios impersonales y edificios en serie, sin espacio a la libertad de crear a su gusto.


Actualmente en México se siguen creando fachadas, no solo físicas sino ideológicas. Fachadas de austeridad en donde nadie puede tener o aparentar vivir en un entorno distinto, aún cuando haya sido fruto de su esfuerzo, cuando sea lícito, legítimo y no haya relación entre lo público y lo privado.


La realidad es que no queremos fachadas austeras, nos conformamos con que no se compren con recursos ilícitos, con presupuestos destinados a otros rubros, con que nuestros servidores públicos hagan lo que les corresponde.


¿Qué tanto abona bajar el sueldo de Lorenzo Córdova de 176 mil pesos mensuales a 100 mil, cuando Pemex pierde casi medio billón de pesos por año y el aeropuerto ha dejado una deuda de alrededor de 4,000 millones de dólares?


Se siguen creando fachadas ideológicas en donde se condena y se incita privar de su libertad a quienes no pueden controlar, se busca el pensamiento en serie. No hay tolerancia a aquello que la columnista Viri Ríos llama la “promiscuidad ideológica”, refiriéndose a la relación de quienes son demasiado cercanos a personas no afines al gobierno.


Acá no hay dos fachadas a elegir, solo una y debe ser Pantone 1805. A menor exposición, menor el riesgo; porque viajar, ir a restaurantes, estudiar posgrados, organizar bodas, o sencillamente celebrar la vida es de gente aspiracionista.


Hay que concentrarnos en lo que hay detrás, en lo que el framing no nos deja ver y en cómo nos está percibiendo el mundo. Mientras nuestro presidente plantea un plan mundial de fraternidad y bienestar en la ONU, en la segunda semana de la COP26 México es nombrado “Fósil del día”, junto con Arabia Saudita por la falta de acciones para combatir la emergencia climática.


Más de 1500 organizaciones y líderes mundiales no se quedaron a ver nuestra fachada, entraron hasta la cocina y se dieron cuenta lo que se está cocinando para los próximos años.


POR: ALEJANDRA CERECEDO CONSTANTINO.


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